Querida SM

Cuando se me dio la oportunidad de dirigirme directamente a una editorial para valorar su trabajo, a mi mente acudió enseguida aquella a la que deseaba dedicarle unas palabras. Y esa eras tú, SM. ¿Por qué? La respuesta es sencilla, porque tan larga es tu carrera como tu presencia en las vidas de muchos, incluida la mía. Y porque eres sinónimo de calidad y buen hacer, de infancia y adolescencia lectoras, de sueños e incluso aprendizaje en las aulas. También, sinónimo de ese lema que tan bien te define, "Juntos crecemos", enarbolado y fomentado a lo largo de años de experiencia que avalan la confianza que depositan en ti padres, profesores, profesionales del medio y, por supuesto, tu amplio abanico de ávidos lectores.


Apuestas por autores y novelas de calidad (sobre todo patrios) como Care Santos, Jordi Sierra I Fabra, David Lozano, Alfredo Gómez Cerdá, Laura Gallego, Maggie Stiefvater o Melissa Cantor por poner sólo algunos ejemplos; y abarcas una grandísima variedad de temas, desde el terror hasta el realismo, pasando por la fantasía, las aventuras, el misterio o el romance más suave y profundo. Todo ello con unas ediciones dignas de mención, no sólo por las buenas traducciones y correcciones, sino también por el aspecto físico tanto interno como externo de las obras. Ediciones como las de Temblor y Rastro, Emily the strange, Bel: amor más allá de la muerte (que incluía hasta un CD con la banda sonora del libro) o la trilogía La Puerta Oscura son una auténtica gozada para el lector.


También aplaudo la buena promoción de tus libros, ya que no muchas editoriales se toman la molestia de crearles páginas especializadas en las que promocionar, difundir y fomentar su lectura mediante la participación de los propios lectores, acercándote a ellos con distintas actividades y concursos. Destaco las que has hecho para Emily the Strange, Bel, Temblor y Proyecto Amanda, entre otras. A este respecto, tu presencia y buen uso de las nuevas redes sociales supone igualmente un punto a favor y un modo de estrechar lazos con tus lectores, quienes agradecen sentir un trato más cercano y la posibilidad de expresar su opinión a través de tus varias webs, además de Twitter y Facebook. Asimismo, tu presencia en buena parte del globo significa diversificación, y tu compromiso social con campañas como la de “Va por ti, va por todos” realizada esta Navidad es cuanto menos loable.


Por otro lado, tus títulos no sólo se ciñen a las últimas novedades, sino que también abogas por los clásicos, adaptándolos a los tiempos y las modas que corren de forma que resulten atractivos para los jóvenes: bien en formato cómic, ilustrados o como antologías agrupadas por temas o por épocas literarias. De la misma manera, presentas en viñetas obras contemporáneas como Memorias de Idhún, Inadaptadas o Como Lily.


Por último, te ofrezco una de cal y otra de arena, como se suele decir. Es de alabar tu apuesta por los nuevos formatos, como es el caso de El silencio se mueve, la primera novela transmedia publicada en España; así como tu rápido acercamiento a los eBooks, y es que posees un pequeño pero surtido catálogo para niños y jóvenes. Sin embargo, es en este último campo donde encuentro tu único punto negativo, concretamente referido al precio de los títulos que ofertas. Me parece ciertamente excesivo pagar casi lo mismo por un archivo digital que por uno físico. Dieciocho o veinte euros, en el caso de algunos volúmenes juveniles, me pueden llegar a parecer una cuantía razonable para una obra que ha tenido un coste de maquetación, impresión, distribución, etc., y que posee una edición tan cuidada como las antes mencionadas. Sin embargo, para un archivo digital que carece hasta de gasto en tinta lo veo como un paso atrás si se quiere fomentar el uso del libro electrónico. Y más aún teniendo en cuenta que todas estas lecturas están orientadas a adolescentes que carecen de gran poder adquisitivo y muchas veces han de recurrir a sus propias y escuetas pagas para costearse la compra de un libro, aunque sea digital.


Dicho esto, acabo estas letras de felicitación y pequeño tirón de orejas confiando en que sigas haciendo un trabajo tan magnífico como el realizado hasta la fecha. Confianza que te has ganado a pulso.